Se llama Áncora. Un nombre que recuerda al mar de Almería y, a la vez, evoca lo profundo, aquello que perdura en el tiempo. Porque al final un áncora no deja de ser un ancla y en eso pretendía convertirse este grupo scout que nació en Ciudad Jardín un 1 de junio de hace 46 años. Una tabla de salvación para los jóvenes que en aquella época -finales de los 70 y principios de los 80- sentían la llamada de las drogas.

 

Al principio no había más que un par de personas que ya eran scouts en el Grupo 80 y perseguían introducir en el escultismo a los niños de Ciudad Jardín. Lejos queda aquella primera excursión a Benahadux, donde había una casita de madera que acabó desapareciendo con el tiempo.

La llama de Áncora, sin embargo, hoy ilumina más que nunca a su centenar de integrantes aunque la crisis sanitaria no les haya permitido celebrar su aniversario como a ellos les gusta, saliendo a campo abierto.

Muchos aún no han podido olvidar el encanto de las primeras reuniones al aire libre en el parque frente a la Iglesia de San Antonio de Padua, en la Plaza de España de Almería. Luego vino el local de la calle Argentina, donde hicieron suya aquella vieja casa que alquilaron. A partir de ahí, pasaron por varios locales hasta llegar a la avenida Montserrat; unas instalaciones cedidas por la familia Quesada que también son temporales, ya que se verán afectadas por el soterramiento de las vías del tren.

Castores, lobatos, escultas
En la actualidad, el Grupo Áncora 480 cuenta con scouts desde los seis a los 21 años divididos por edad para atender mejor sus necesidades. Cuentan con nombres sugerentes: colonia de castores (6-8 años), manada de lobatos (8-11 años), tropa (11-14 años), escultas de unidad (14-17 años) y rovers de clan (17-21 años). Los monitores se llaman scouters.

“También tenemos un comité de padres en los que están los padres de niños que han estado o están en el grupo. Ellos son los encargados de las infraestructuras y cocina en los campamentos de verano y ayudas en el local. Son una parte esencial de nuestro grupo”, explica a LA VOZ María Campra, coordinadora de Áncora 480 junto a Juan Miguel Flujas.

Actividades
Las actividades del grupo de scouts Áncora son los sábados por la mañana. Se reúnen en el local y a veces montan alguna propuesta por la ciudad. Una vez al trimestre, salen al campo para vivir la naturaleza.

“En verano tenemos nuestro campamento de unos quince días donde aprovechamos para trabajar con los niños todo lo programado durante el año. Los niños y los adultos lo pasamos en grande. El año pasado estuvimos en Portugal, y este nos íbamos a Barcelona, pero las nuevas circunstancias dejan en el aire este campamento, ya que al dormir en tiendas de campaña no podríamos cumplir con las normas de seguridad”, añade Campra.

También participan en actividades con el resto de Andalucía como el Festival de la Canción Scout, en el que se reúnen grupos de todas las provincias. “Ahí se crean vínculos con gente de otras ciudades que duran toda una vida. Antes, esas amistades seguían por carta y se volvían a ver una vez al año, ahora con las redes sociales es mucho más fácil”, expresa.

Inclusivo
Se trata, además, de un grupo inclusivo que atiende a las necesidades de cada scout, teniendo en cuenta sus fortalezas y dificultades sin importar su identidad de género o sus creencias.

Pertenecientes a la Federación de Asociaciones de Scouts de España (ASDE) desde 1986, en la provincia comparten espacio con otros grupos como Al-Marayya, El Saliente de Albox y Las Colinas de Aguadulce. Hay otra asociación de scout, Movimiento Scouts Católicos (MSC), que también tiene grupos en Almería. Áncora también forma parte de Scouts de Andalucía.

 

Vía “La Voz de Almería”

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